8 DE DICIEMBRE

INMACULADA CONCEPCION DE LA VIRGEN MARIA

SOLEMNIDAD


HIMNO

2.- Tú, Virgen, que mereciste, ser Madre de tal Señor,

     tú, que cuando lo tuviste, lo tuviste sin dolor;

     pues, con nuestro Salvador:     R. Tanto vales, da remedio a nuestros males.

 

3.- Tú, que del parto quedaste, tan virgen como primero;

     tú, Virgen, que concebiste, siendo virgen por entero;

     pues, que con Dios verdadero:     R. Tanto vales, da remedio a nuestros males.

 

4.- Tú, que lo que perdió Eva, cobraste por quien tú eres;

     tú, que nos diste la nueva de perdurables placeres;

     tú, bendita en las mujeres:     R. Si nos vales, darás fin a nuestros males.

 

5.- Gloria y honor a Dios Padre, gloria al Hijo Redentor,

     gloria al Espíritu Santo, que de gracia te inundó;

     pues, como Madre de Dios:     R. Tanto vales, da remedio a nuestros males.





ANT. 1:



 

Salmo 92

 

1 El Señor reina, vestido de majestad, /

  el Señor, vestido y ceñido de poder:

          así está firme el orbe y no vacila.

2 Tu trono está firme desde siempre,

          y tú eres eterno.

3 Levantan los ríos, Señor, /

   levantan los ríos su voz,

          levantan los ríos su fragor;

4 pero más que la voz de aguas caudalosas, /

   más potente que el oleaje del mar,

          más potente en el cielo es el Señor.

5 Tus mandatos son fieles y seguros, /

   la santidad es el adorno de tu casa,

          Señor, por días sin término.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 2:

 

Salmo 99

 

1 Aclamad al Señor, tierra entera, /

2 servid al Señor con alegría,

          entrad en su presencia con vítores.

3 Sabed que el Señor es Dios: /

  que él nos hizo y somos suyos,

          su pueblo y ovejas de su rebaño.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, /

  por sus atrios con himnos,

          dándole gracias y bendiciendo su nombre:

5 “El Señor es bueno, /

   su misericordia es eterna,

          su fidelidad por todas las edades”.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 3:

 

Salmo 62

 

2 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

          mi alma está sedienta de ti;

  mi carne tiene ansia de ti,

          como tierra reseca, agotada, sin agua.

3 ¡Cómo te contemplaba en el santuario

          viendo tu fuerza y tu gloria!

4 Tu gracia vale más que la vida,

          te alabarán mis labios.

5 Toda mi vida te bendeciré

          y alzaré las manos invocándote.

6 Me saciaré como de enjundia y de manteca,

          y mis labios te alabarán jubilosos.

7 En el lecho me acuerdo de ti

          y velando medito en ti,

8 porque fuiste mi auxilio,

          y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

9 mi alma está unida a ti

          y tu diestra me sostiene.

10 Pero los que buscan mi perdición

          bajarán a lo profundo de la tierra;

11 serán entregados a la espada,

          y echados como pasto a las raposas.

12 Y el rey se alegrará con Dios, /

    se felicitarán los que juran por su nombre,

          cuando tapen la boca a los traidores.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 4:

 

Cántico AT 47

Dn 3,52-57

52 Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

   Bendito tu nombre, santo y glorioso,

          a él gloria y alabanza por los siglos.

53 Bendito eres en el templo de tu santa gloria,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

54 Bendito eres sobre el trono de tu reino,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

55 Bendito eres tú, /

   que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

56 Bendito eres en la bóveda del cielo,

          a ti honor y alabanza por los siglos.

57 Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

          ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 5:

 

Salmo 150

1 ¡Aleluya!

 Alabad al Señor en su templo,

          alabadlo en su fuerte firmamento.

2 Alabadlo por sus obras magníficas,

          alabadlo por su inmensa grandeza.

3 Alabadlo tocando trompetas,

          alabadlo con arpas y cítaras,

4 alabadlo con tambores y danzas,

          alabadlo con trompas y flautas,

5 alabadlo con platillos sonoros,

          alabadlo con platillos vibrantes.

  Todo ser que alienta

          alabe al Señor. ¡Aleluya!

 

Se repite la antífona

 

 LECTURA BREVE                                                                                                                     Is 43,1

 

   Así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: “No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre; tú eres mío”.



RESPONSORIO BREVE  

 


 

 

ANT. BENEDICTUS

 

Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

 

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

          porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

          en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

          por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

          y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

          recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

          a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

          arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

          en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

    porque irás delante del Señor,

          a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

          el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

          nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

          y en sombra de muerte;

   para guiar nuestros pasos

          por el camino de la paz.

 

VERSÍCULO FINAL

 

o bien:











11 DE NOVIEMBRE

SAN MARTÍN DE TOURS OBISPO

Fiesta

 

LAUDES



HIMNO

 

2.- Con abundancia del sagrado crisma, la unción profunda del Soplo Divino,

le armó guerrero y le nombró en la Iglesia, jefe del pueblo.

 

3.- Él fue pastor y forma del rebaño, luz para el ciego, báculo del pobre,

padre del pueblo, providente signo, todo de todos.

 

4.- Tú, que coronas sus merecimientos, danos la gracia de imitar su vida,

y al fin, sumisos a su magisterio: danos su gloria.

 

5.- Te damos gloria, Padre, Dios eterno, al Sacerdote de la Nueva Alianza,

glorificamos al que es de entre ambos: Amor Divino. Amén.

 


ANT. 1:

 

Salmo 92

 

1 El Señor reina, vestido de majestad, /

  el Señor, vestido y ceñido de poder:

          así está firme el orbe y no vacila.

2 Tu trono está firme desde siempre,

          y tú eres eterno.

3 Levantan los ríos, Señor, /

   levantan los ríos su voz,

          levantan los ríos su fragor;

4 pero más que la voz de aguas caudalosas, /

   más potente que el oleaje del mar,

          más potente en el cielo es el Señor.

5 Tus mandatos son fieles y seguros, /

   la santidad es el adorno de tu casa,

          Señor, por días sin término.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 2:

 

Salmo 99

 

1 Aclamad al Señor, tierra entera, /

2 servid al Señor con alegría,

          entrad en su presencia con vítores.

3 Sabed que el Señor es Dios: /

  que él nos hizo y somos suyos,

          su pueblo y ovejas de su rebaño.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, /

  por sus atrios con himnos,

          dándole gracias y bendiciendo su nombre:

5 “El Señor es bueno, /

   su misericordia es eterna,

          su fidelidad por todas las edades”.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 3:

 

Salmo 62

 

2 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

          mi alma está sedienta de ti;

  mi carne tiene ansia de ti,

          como tierra reseca, agotada, sin agua.

3 ¡Cómo te contemplaba en el santuario

          viendo tu fuerza y tu gloria!

4 Tu gracia vale más que la vida,

          te alabarán mis labios.

5 Toda mi vida te bendeciré

          y alzaré las manos invocándote.

6 Me saciaré como de enjundia y de manteca,

          y mis labios te alabarán jubilosos.

7 En el lecho me acuerdo de ti

          y velando medito en ti,

8 porque fuiste mi auxilio,

          y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

9 mi alma está unida a ti

          y tu diestra me sostiene.

10 Pero los que buscan mi perdición

          bajarán a lo profundo de la tierra;

11 serán entregados a la espada,

          y echados como pasto a las raposas.

12 Y el rey se alegrará con Dios, /

    se felicitarán los que juran por su nombre,

          cuando tapen la boca a los traidores.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 4:

 

Cántico AT 47

Dn 3,52-57

52 Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

   Bendito tu nombre, santo y glorioso,

          a él gloria y alabanza por los siglos.

53 Bendito eres en el templo de tu santa gloria,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

54 Bendito eres sobre el trono de tu reino,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

55 Bendito eres tú, /

   que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos,

          a ti gloria y alabanza por los siglos.

56 Bendito eres en la bóveda del cielo,

          a ti honor y alabanza por los siglos.

57 Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

          ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Se repite la antífona

 

ANT. 5:

 

Salmo 150

1 ¡Aleluya!

 Alabad al Señor en su templo,

          alabadlo en su fuerte firmamento.

2 Alabadlo por sus obras magníficas,

          alabadlo por su inmensa grandeza.

3 Alabadlo tocando trompetas,

          alabadlo con arpas y cítaras,

4 alabadlo con tambores y danzas,

          alabadlo con trompas y flautas,

5 alabadlo con platillos sonoros,

          alabadlo con platillos vibrantes.

  Todo ser que alienta

          alabe al Señor. ¡Aleluya!

 

Se repite la antífona

 

 

RESPONSORIO BREVE  

 

 

 

ANT. BENEDICTUS

 

Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

 

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

          porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

          en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

          por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

          y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

          recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

          a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

          arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

          en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

    porque irás delante del Señor,

          a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

          el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

          nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

          y en sombra de muerte;

   para guiar nuestros pasos

          por el camino de la paz.

 

VERSÍCULO FINAL