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Laudes6

TIEMPO PASCUAL

LAUDES

SÁBADO

VERSÍCULO INTRODUCTORIO






O bien:




HIMNO





2.- Cum Rex ille fortíssimus,

mortis confráctis víribus,

pede concúlcans tártara,

solvit caténa míseros.


3.- Ille quem clausum lápide,

miles custódit ácriter,

triúmphans pompa nóbili,

victor surgit de fúnere.


4.- Inférni iam gemítibus,

solútis et dolóribus,

quia surréxit Dóminus,

respléndens clamat ángelus.


5.- Esto perénne méntibus

paschále, Iesu, gáudium,

et nos renátos grátiæ

tuis trúmphis ággrega.


6.- Iesu, tibi sit glória,

qui morte victa prǽnites,

cum Patre et almo Spíritu,

in sempitérna sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Ya brilla la luz de la aurora y resuenan en el aire las alabanzas; el mundo exulta de gozo y el infierno brama y gime. 2.- Cuando el Rey poderosísimo, quebradas las fuerzas de la muerte, aplasta con su pie al infierno y rompe las cadenas a los justos. 3.- Aquél a quien custodian los soldados, junto a la piedra que sella el sepulcro, hoy se alza noble y magnífico, triunfante sobre la tumba. 4.- Se acabaron ya los llantos del infierno, y también sus dolores, porque un ángel resplandeciente de luz, proclama que el Señor ha resucitado. 5.- Sé tú, Jesús, para nuestras almas, el gozo perenne de la Pascua, y, dígnate hacernos partícipes de tu triunfo, a quienes hemos renacido de la gracia. 6.- A ti, Señor, toda la gloria, que resucitaste entre los muertos, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos infinitos. Amén.




O bien:







2.- Pues Cristo, Rey poderoso,

en lucha con las tinieblas;

triunfó de muerte y pecado,

rompiendo el poder del diablo.



3.- Tendido bajo la piedra,

guardado por los soldados;

Jesús, Varón de dolores,

surgió triunfal del sepulcro.



4.- ¡Oh, Pascua, día sagrado,

que elevas al mundo en gloria,

mañana de luz hermosa,

victoria de los creyentes!



5.- Hosanna, poder y gloria,

a Cristo Resucitado,

alabe la tierra nueva,

al Padre y al Santo Espíritu. Amén.




O bien:




2.- Quæ te vicit cleméntia,

ut ferres nostra crímina,

crudélem mortem pátiens,

ut nos a morte tólleres.



3.- Inférni claustra pénetrans,

tuos captívos rédimens;

victor triúmpho nóbili

ad dextram Patris résidens?



4.- Ipsa te cogat píetas,

ut mala nostra súperes

parcéndo, et voti cómpotes

nos tuo vultu sáties.



5.- Tu esto nostrum gáudium,

qui es futúrus prǽmium;

sit nostra in te glória

per cuncta semper sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Oh Jesús, redentor nuestro, nuestro amor y nuestro deseo, que siendo el Artífice divino del mundo, te encarnaste al llegar la plenitud de los tiempos. 2.- ¿Qué bondad te venció para cargar con nuestras culpas y padecer una muerte ignominiosa, librándonos a nosostos de ella? 3.- Penetrando en las estancias del infierno, redimiste a tus siervos cautivos, y ahora, después de tan noble triunfo, estás sentado, victorioso, a la derecha del Padre. 4.- Te pedimos, que te sientas urgido por tu amor a perdonar benignamente los pecados de los que anhelamos ser saciados algún día con la contemplación de tu rostro. 5.- Tú eres, Señor, nuestra alegría y el premio que en un futuro esperamos; sea para ti nuestra gloria y alabanza, por todos los siglos. Amén.




O bien:




2.- Hoy brillan sus cinco llagas,

más puras que el mismo sol;

cantan de gozo los mártires,

por el triunfo del Señor.



3.- Hoy entra el Rey a los cielos,

el Siervo que aquí sufrió;

los ángeles lo reciben,

llévanlo al trono de Dios.



4- Ábranse, puertas eternas,

ábranse de par en par;

cante el coro de los santos,

batiendo palmas de paz.



5.- Gloria al Padre en los cielos,

y a su derecha el Señor;

con el Espíritu Santo,

por toda la eternidad. Amén.




SALMODIA


ANT. de los tres primeros salmos, que se cantan seguidos, bajo este único modo:



Salmo 98


1 El Señor reina, tiemblen las naciones,

sentado sobre querubines, vacile la tierra.

2 El Señor es grande en Sión,

encumbrado sobre todos los pueblos.

3 Reconozcan tu nombre, grande y terrible:

“Él es santo”.

4 Reinas con poder y amas la justicia,

tú has establecido la rectitud;

tú administras la justicia y el derecho,

tú actúas en Jacob.

5 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, /

postraos ante el estrado de sus pies:

“Él es santo”.

6 Moisés y Aarón con sus sacerdotes, /

Samuel con los que invocan su nombre,

invocaban al Señor, y él respondía.

7 Dios les hablaba desde la columna de nube,

oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

8 Señor, Dios nuestro, tú les respondías, /

tú eras para ellos un Dios de perdón,

y un Dios vengador de sus maldades.

9 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, /

postraos ante su monte santo:

“Santo es el Señor nuestro Dios”.


Salmo 50


3 Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa.

4 Lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

5 Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado.

6 Contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio resultarás inocente.

7 Mira, en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

8 Te gusta un corazón sincero

y en mi interior me inculcas sabiduría.

9 Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

10 Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

11 Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.

12 Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

13 no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu;

14 devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso.

15 Enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la sangre, oh Dios, /

Dios, Salvador mío!

Y cantará mi lengua tu justicia.

17 Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen;

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

19 Mi sacrificio es un espíritu quebrantado,

un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

20 Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

21 entonces aceptarás los sacrificios rituales, /

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.



Salmo 91


2 Es bueno dar gracias al Señor

y tañer para tu nombre, oh Altísimo,

3 proclamar por la mañana tu misericordia

y de noche tu fidelidad,

4 con arpas de diez cuerdas y laúdes

sobre arpegios de cítaras:

5 porque tus acciones, Señor, son mi alegría

y mi júbilo las obras de tus manos.

6 ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

qué profundos tus designios!

7 El ignorante no los entiende

ni el necio se da cuenta.

8 Aunque germinen como hierba los malvados /

y florezcan los malhechores,

serán destruidos para siempre.

9 Tú, en cambio, Señor,

eres excelso por los siglos.

10 Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

los malhechores serán dispersados;

11 pero a mí me das la fuerza de un búfalo

y me unges con aceite nuevo.

12 Mis ojos despreciarán a mis enemigos,

mis oídos escucharán su derrota.

13 El justo crecerá como una palmera,

se alzará como un cedro del Líbano:

14 plantado en la casa del Señor,

crecerá en los atrios de nuestro Dios;

15 en la vejez seguirá dando fruto

y estará lozano y frondoso;

16 para proclamar que el Señor es justo,

que en mi Roca no existe la maldad.


ANT.:




ANT.4:

Semana impar



Cántico AT 1

Ex 15,1-18


1 Cantaré al Señor, sublime es su victoria,

caballos y carros ha arrojado en el mar.

2 Mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré;

el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.

3 El Señor es un guerrero,

su nombre es “el Señor”.

4 Los carros del Faraón los lanzó al mar,

ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes.

5 Las olas los cubrieron,

bajaron hasta el fondo como piedras.

6 Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible;

tu diestra, Señor, tritura al enemigo;

7 tu gran victoria destruye al adversario,

lanzas tu incendio y los devora como paja.

8 Al soplo de tu nariz se amontonaron las aguas, /

las corrientes se alzaron como un dique,

las olas se cuajaron en el mar.

9 Decía el enemigo: “Los perseguiré y alcanzaré, /

repartiré el botín, se saciará mi codicia,

empuñaré la espada, los agarrará mi mano”.

10 Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,

se hundieron como plomo en las aguas formidables.

11 ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? /

¿Quién como tú, terrible entre los santos,

temible por tus proezas, autor de maravillas?

12 Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra; /

guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,

los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

14 Lo oyeron los pueblos y temblaron,

espasmos agarraron a los jefes filisteos,

15 se espantaron los Toros de Edom, /

fueron presa de temblor los Carneros de Moab,

flaquearon todos los jefes cananeos;

16 los asaltaron tu espanto y tu pavor,

los dejó petrificados la grandeza de tu brazo,

mientras pasaba tu pueblo, Señor,

mientras pasaba el pueblo que te habías comprado.

17 Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,

lugar del que hiciste tu trono, Señor;

santuario, Señor, que fundaron tus manos.

18El Señor reina por siempre jamás.


Se repite la antífona



Semana par



Cántico AT 2

Dt 32,1-12

1 Escuchad, cielos, y hablaré;

oye, tierra, los dichos de mi boca;

2 descienda como lluvia mi doctrina,

destile como rocío mi palabra;

como llovizna sobre la hierba,

como sereno sobre el césped.

3 Voy a proclamar el nombre del Señor:

dad gloria a nuestro Dios.

4 Él es la Roca, sus obras son perfectas,

sus caminos son justos,

es un Dios fiel, sin maldad;

es justo y recto.

5 Hijos degenerados, se portaron mal con él,

generación malvada y pervertida.

6 ¿Así le pagas al Señor,

pueblo necio e insensato?

¿No es él tu padre y tu creador,

el que te hizo y te constituyó?

7 Acuérdate de los días remotos,

considera las edades pretéritas,

pregunta a tu padre, y te lo contará,

a tus ancianos, y te lo dirán:

8 Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad

y distribuía a los hijos de Adán,

trazando las fronteras de las naciones,

según el número de los hijos de Dios,

9 la porción del Señor fue su pueblo,

Jacob fue el lote de su heredad.

10 Lo encontró en una tierra desierta,

en una soledad poblada de aullidos:

lo rodeó cuidando de él,

lo guardó como a las niñas de sus ojos.

11 Como el águila incita a su nidada

revolando sobre los polluelos,

así extendió sus alas,

los tomó y los llevó sobre sus plumas.

12 El Señor solo los condujo,

no hubo dioses extraños con él.


Se repite la antífona



ANT. 5:


Salmo 150


1 ¡Aleluya!

Alabad al Señor en su templo,

alabadlo en su fuerte firmamento.

2 Alabadlo por sus obras magníficas,

alabadlo por su inmensa grandeza.

3 Alabadlo tocando trompetas,

alabadlo con arpas y cítaras,

4 alabadlo con tambores y danzas,

alabadlo con trompas y flautas,

5 alabadlo con platillos sonoros,

alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta

alabe al Señor. ¡Aleluya!



Se repite la antífona



LECTURA BREVE Rm 14,7-9

Ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo. Sí vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. Ya vivamos, ya muramos, somos del Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de vivos y muertos.



RESPONSORIO BREVE




O bien:




O bien ad libitum:




ANT. BENEDICTUS





O bien:



Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

porque irás delante del Señor,

a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.



Se repite la antífona



SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN Se toma del día correspondiente



VERSÍCULO FINAL




O bien: