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Laudes5

TIEMPO PASCUAL

LAUDES

VIERNES

VERSÍCULO INTRODUCTORIO




O bien:




HIMNO




2.- Cum Rex ille fortíssimus,

mortis confráctis víribus,

pede concúlcans tártara,

solvit caténa míseros.


3.- Ille quem clausum lápide,

miles custódit ácriter,

triúmphans pompa nóbili,

victor surgit de fúnere.


4.- Inférni iam gemítibus,

solútis et dolóribus,

quia surréxit Dóminus,

respléndens clamat ángelus.


5.- Esto perénne méntibus

paschále, Iesu, gáudium,

et nos renátos grátiæ

tuis trúmphis ággrega.


6.- Iesu, tibi sit glória,

qui morte victa prǽnites,

cum Patre et almo Spíritu,

in sempitérna sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Ya brilla la luz de la aurora y resuenan en el aire las alabanzas; el mundo exulta de gozo y el infierno brama y gime. 2.- Cuando el Rey poderosísimo, quebradas las fuerzas de la muerte, aplasta con su pie al infierno y rompe las cadenas a los justos. 3.- Aquél a quien custodian los soldados, junto a la piedra que sella el sepulcro, hoy se alza noble y magnífico, triunfante sobre la tumba. 4.- Se acabaron ya los llantos del infierno, y también sus dolores, porque un ángel resplandeciente de luz, proclama que el Señor ha resucitado. 5.- Sé tú, Jesús, para nuestras almas, el gozo perenne de la Pascua, y, dígnate hacernos partícipes de tu triunfo, a quienes hemos renacido de la gracia. 6.- A ti, Señor, toda la gloria, que resucitaste entre los muertos, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos infinitos. Amén.




O bien:




2.- Pues Cristo, Rey poderoso,

en lucha con las tinieblas;

triunfó de muerte y pecado,

rompiendo el poder del diablo.



3.- Tendido bajo la piedra,

guardado por los soldados;

Jesús, Varón de dolores,

surgió triunfal del sepulcro.



4.- ¡Oh, Pascua, día sagrado,

que elevas al mundo en gloria,

mañana de luz hermosa,

victoria de los creyentes!



5.- Hosanna, poder y gloria,

a Cristo Resucitado,

alabe la tierra nueva,

al Padre y al Santo Espíritu. Amén.



O bien:




2.- Quæ te vicit cleméntia,

ut ferres nostra crímina,

crudélem mortem pátiens,

ut nos a morte tólleres.



3.- Inférni claustra pénetrans,

tuos captívos rédimens;

victor triúmpho nóbili

ad dextram Patris résidens?



4.- Ipsa te cogat píetas,

ut mala nostra súperes

parcéndo, et voti cómpotes

nos tuo vultu sáties.



5.- Tu esto nostrum gáudium,

qui es futúrus prǽmium;

sit nostra in te glória

per cuncta semper sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Oh Jesús, redentor nuestro, nuestro amor y nuestro deseo, que siendo el Artífice divino del mundo, te encarnaste al llegar la plenitud de los tiempos. 2.- ¿Qué bondad te venció para cargar con nuestras culpas y padecer una muerte ignominiosa, librándonos a nosotros de ella? 3.- Penetrando en las estancias del infierno, redimiste a tus siervos cautivos, y ahora, después de tan noble triunfo, estás sentado, victorioso, a la derecha del Padre. 4.- Te pedimos, que te sientas urgido por tu amor a perdonar benignamente los pecados de los que anhelamos ser saciados algún día con la contemplación de tu rostro. 5.- Tú eres, Señor, nuestra alegría y el premio que en un futuro esperamos; sea para ti nuestra gloria y alabanza, por todos los siglos. Amén.




O bien:





2.- Hoy brillan sus cinco llagas,

más puras que el mismo sol;

cantan de gozo los mártires,

por el triunfo del Señor.



3.- Hoy entra el Rey a los cielos,

el Siervo que aquí sufrió;

los ángeles lo reciben,

llévanlo al trono de Dios.



4- Ábranse, puertas eternas,

ábranse de par en par;

cante el coro de los santos,

batiendo palmas de paz.



5.- Gloria al Padre en los cielos,

y a su derecha el Señor;

con el Espíritu Santo,

por toda la eternidad. Amén.




SALMODIA


ANT. de los tres primeros salmos, que se cantan seguidos, bajo este único modo:




Salmo 95


1 Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

2 cantad al Señor, bendecid su nombre,

proclamad día tras día su victoria.

3 Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones:

4 porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

5 Pues los dioses de los gentiles son apariencia,

mientras que el Señor ha hecho el cielo;

6 honor y majestad lo preceden,

fuerza y esplendor están en su templo.

7 Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

8 aclamad la gloria del nombre del Señor,

entrad en sus atrios trayéndole ofrendas;

9 postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda.

10 Decid a los pueblos: “El Señor es rey, /

él afianzó el orbe, y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente”.

11 Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

12 vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque,

13 delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra:

14 regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad.


Salmo 142


1 Señor, escucha mi oración, /

tú que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú que eres justo, escúchame.

2 No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

3 El enemigo me persigue a muerte,

empuja mi vida al sepulcro,

me confina a las tinieblas

como a los muertos ya olvidados.

4 Mi aliento desfallece,

mi corazón dentro de mí está yerto.

5 Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos /

6 y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

7 Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento.

No me escondas tu rostro,

igual que a los que bajan a la fosa.

8 En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

Indícame el camino que he de seguir,

pues levanto mi alma a ti.

9 Líbrame del enemigo, Señor,

que me refugio en ti.

10 Enséñame a cumplir tu voluntad,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

11 Por tu nombre, Señor, consérvame vivo,

por tu clemencia, sácame de la angustia;

12 por tu gracia, destruye a mis enemigos, /

aniquila a todos los que me acosan,

que siervo tuyo soy.



Salmo 63


2 Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,

protege mi vida del terrible enemigo;

3 escóndeme de la conjura de los perversos,

y del motín de los malhechores.

4 Afilan sus lenguas como espadas,

y disparan como flechas palabras venenosas,

5 para herir a escondidas al inocente,

para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

6 Se animan al delito, /

calculan cómo esconder trampas,

y dicen: “¿Quién lo descubrirá?”.

7 Inventan maldades y ocultan sus invenciones,

porque su mente y su corazón no tienen fondo.

8 Pero Dios los acribilla a flechazos,

por sorpresa los cubre de heridas;

9 su misma lengua los lleva a la ruina,

y los que lo ven menean la cabeza.

10 Todo el mundo se atemoriza, /

proclama la obra de Dios,

y medita sus acciones.

11 El justo se alegra con el Señor, /

se refugia en él,

y se felicitan los rectos de corazón.


ANT.:





ANT. 4:

Semana impar




Cántico AT 31

Is 45,15-25

15 Es verdad: Tú eres un Dios escondido,

el Dios de Israel, el Salvador.

16 Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,

se van avergonzados los fabricantes de ídolos;

17 mientras el Señor salva a Israel

con una salvación perpetua,

para que no se avergüencen ni se sonrojen

nunca jamás.

18 Así dice el Señor, creador del cielo /

–él es Dios–,

él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó;

no la creó vacía, sino que la formó habitable:

“Yo soy el Señor, y no hay otro”.

19 No te hablé a escondidas, en un país tenebroso,

no dije a la estirpe de Jacob: “Buscadme en el vacío”.

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia

y declara lo que es justo.

20 Reuníos, venid, acercaos juntos,

supervivientes de las naciones.

No discurren los que llevan su ídolo de madera

y rezan a un dios que no puede salvar.

21 Declarad, aducid pruebas,

que deliberen juntos:

¿Quién anunció esto desde antiguo,

quién lo predijo desde entonces?

¿No fui yo, el Señor?

–no hay otro Dios fuera de mí–

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

22 Volveos hacia mí para salvaros, /

confines de la tierra,

pues yo soy Dios y no hay otro.

23 Yo juro por mi nombre, /

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable:

“Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua”;

24 dirán: “Sólo el Señor

tiene la justicia y el poder”.

A él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra él;

25 con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.


Se repite la antífona



Semana par




Cántico AT 52

Ha 3,2-4.13a.15-19

2 Señor, he oído tu fama,

me ha impresionado tu obra

En medio de los años, realízala, /

en medio de los años, manifiéstala;

en el terremoto, acuérdate de la misericordia.

3 El Señor viene de Temán;

el Santo, del monte Farán:

su resplandor eclipsa el cielo,

la tierra se llena de su alabanza;

4 su brillo es como el día,

su mano destella velando su poder.

13 Sales a salvar a tu pueblo,

a salvar a tu ungido.

15 Pisas el mar con tus caballos,

revolviendo las aguas del océano.

16 Lo escuché y temblaron mis entrañas,

al oírlo se estremecieron mis labios;

me entró un escalofrío por los huesos,

vacilaban mis piernas al andar.

Gimo ante el día de angustia

que sobreviene al pueblo que nos oprime.

17 Aunque la higuera no echa yemas

y las viñas no tienen fruto,

aunque el olivo olvida su aceituna

y los campos no dan cosechas,

aunque se acaban las ovejas del redil

y no quedan vacas en el establo,

18 yo exultaré con el Señor,

me gloriaré en Dios, mi salvador.

19 El Señor soberano es mi fuerza, /

él me da piernas de gacela

y me hace caminar por las alturas.


Se repite la antífona



ANT. 5:




Salmo 145


1 ¡Aleluya!

Alaba, alma mía, al Señor: /

2 alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista.

3 No confiéis en los príncipes,

seres de polvo que no pueden salvar:

4 exhalan el espíritu y vuelven al polvo,

ese día perecen sus planes.

5 Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,

el que espera en el Señor su Dios,

6 que hizo el cielo y la tierra,

el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente, /

7 que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,

8el Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos,

9 el Señor guarda a los peregrinos, /

sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

10 El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad. ¡Aleluya!



LECTURA BREVE Hch 5,30-32

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.



RESPONSORIO BREVE





O bien:





O bien ad libitum:





ANT. BENEDICTUS






O bien:




Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

porque irás delante del Señor,

a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.


Se repite la antífona



SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN Se toma del día correspondiente



VERSÍCULO FINAL




O bien: