JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO



VERSÍCULO INTRODUCTORIO





HIMNO



2.- Entre los hombres muchos se resisten,

sin aceptar tu ley y tu reinado;

mas hoy a ti por Rey del Universo

con nuestra voz y canto proclamamos.

 

3.- Tú eres Rey de paz, oh Jesucristo,

tu reino es bondad y mansedumbre:

a cuantos de tu amor nos apartamos

condúcenos de nuevo hacia tu luz.

 

4.- Por eso tú, los brazos extendidos,

del árbol de la cruz estás pendiente,

y, traspasado, muestras por la lanza

tu corazón en vivo amor ardiente.

 

5.- A ti la gloria damos, Jesucristo,

Señor de los señores, Rey de reyes,

al Padre y al Espíritu de Vida,

ahora y por los siglos, para siempre. Amén.




SALMODIA


ANT. 1:


Salmo 112


1 ¡Aleluya!

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

2 Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre:

3 de la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

4 El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre el cielo.

5 ¿Quién como el Señor Dios nuestro

que se eleva en su trono,

6 y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

7 Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

8 para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo;

9 a la estéril le da un puesto en la casa

como madre feliz de hijos. ¡Aleluya!


Se repite la antífona


ANT. 2:



Salmo 113


1 Cuando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob, de un pueblo balbuciente,

2 Judá fue su santuario,

Israel fue su dominio.

3 El mar, al verlos, huyó,

el Jordán se echó atrás;

4 los montes saltaron como carneros,

las colinas, como corderos.

5 –¿Qué te pasa, mar, que huyes,

y a ti, Jordán, que te echas atrás?

6 ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

colinas, que saltáis como corderos?

7 En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob:

8 que transforma las peñas en estanques,

el pedernal en manantiales de agua.


Se repite la antífona



ANT. 3:


Salmo 113 B


9 (1) No a nosotros, Señor; no a nosotros, /

sino a tu nombre da la gloria:

por tu bondad, por tu lealtad.

10 (2)¿Por qué han de decir las naciones:

“Dónde está su Dios”?

11 (3) Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.

12 (4) Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechura de manos humanas:

13 (5) tienen boca y no hablan,

tienen ojos y no ven,

14 (6) tienen orejas y no oyen,

tienen nariz y no huelen,

15 (7) tienen manos y no tocan, /

tienen pies y no andan,

no tiene voz su garganta.

16 (8) Que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

17 (9) Israel confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo;

18 (10) la casa de Aarón confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo;

19 (11) los fieles del Señor confían en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

20 (12) Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, /

bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón;

21 (13) bendiga a los fieles del Señor,

pequeños y grandes.

22 (14) Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos;

23 (15) benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

24 (16) El cielo pertenece al Señor,

la tierra se la ha dado a los hombres.

25 (17) Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

26 (18) Nosotros sí, bendeciremos al Señor,

ahora y por siempre. ¡Aleluya!


Se repite la antífona



ANT. 4:



Salmo 114


1 Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante;

2 porque inclina su oído hacia mí,

el día que lo invoco.

3 Me envolvían redes de muerte, /

me alcanzaron los lazos del Abismo,

caí en tristeza y angustia.

4 Invoqué el nombre del Señor:

“Señor, salva mi vida”.

5 El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

6 el Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas me salvó.

7 Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo:

8 arrancó mi alma de la muerte, /

mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

9 Caminaré en presencia del Señor,

en el país de la vida.


Salmo 115


1 (10) Tenía fe, aun cuando dije:

“Qué desgraciado soy”.

2 (11) Yo decía en mi apuro:

“Los hombres son unos mentirosos”.

3 (12)¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

4 (13) Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre.

5 (14) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo.

6 (15) Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

7 (16) Señor, yo soy tu siervo, /

siervo tuyo, hijo de tu esclava:

rompiste mis cadenas.

8 (17) Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

9 (18) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo;

10 (19) en el atrio de la casa del Señor,

en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!


Se repite la antífona



ANT. 5:




Cántico NT 22

Ap 19,1-2.5-7

1 Aleluya.

La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios,

2 porque sus juicios son verdaderos y justos. Aleluya.

5 Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes. Aleluya.

6 Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Aleluya.

7 Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido. Aleluya.


Se repite la antífona




LECTURA BREVE

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies. Pero, al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que le ha sometido todo. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será tod para todos.



RESPONSORIO BREVE




ANT. MAGNIFICAT


Cántico NT 1: Magnificat

Lc 1,46-55

46 Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47 se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48 porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

49 porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, /

50 y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

51 Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52 derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53 a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54 Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

55 –como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Se repite la antífona



SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN CONCLUSIVA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Por nuestro Señor Jesucristo.



VERSÍCULO FINAL































VÍSPERAS


DOMINGO


VERSÍCULO INTRODUCTORIO





O bien:





HIMNO




2.- Qui mane iúnctum vésperi

diem vocári prǽcipis:

tætrum chaos illábitur;

audi preces cum flétibus.


3.- Ne mens graváta crímine

vitæ sit exsul múnere,

dum nil perénne cógitat

seséque culpis ílligat.


4.- Cælórum pulset íntimum,

vitále tollat prǽmium;

vitémus omne nóxium,

purgémus omne péssimum.


5.- Præsta, Pater piíssime,

Patríque compar Únice,

cum Spíritu Paráclito

regnans per omne sǽculum. Amen


Traducción

Oh Autor admirable de la luz,

que vistiendo los días de claridad,

dispusiste el orden del mundo,

con las primicias de una luz nueva.


Tú, que al sucederse de la mañana

y la tarde ordenaste llamar día,

escucha, al insinuarse ya las sombras,

nuestras preces mezcladas de llanto.


Que el alma gravada por las culpas,

no sea privada del don de la vida,

pues no puede encumbrarse a lo divino

si no se desvincula de sus faltas.


Que llegue a lo más alto del cielo,

y arrebate el premio de la vida:

por haber evitado cuanto era malo,

y purificado lo manchado de vileza.


Concédenoslo Padre misericordioso,

que con tu Hijo Unigénito

y el Espíritu Paráclito,

reinas por los siglos de los siglos. Amén.



O bien:



O bien, otra melodía:


2.- Tú, que nos ordenaste llamar “día”, / a la tarde y mañana juntamente,

al venir ya las sombras de la noche, / oye nuestra oración y nuestro canto.


3.- A tu pueblo en el día fuiste nube, / y en la noche, radiante luz de fuego:

no permitas que a causa del pecado, / de la luz, que eres tú, nos apartemos.


4.- Tu Palabra, Señor, sea la fuerza, / contra todo peligro y todo daño,

y al llamar a las puertas de tu cielo, / que la vida en premio recibamos.


5.- Nuestra voz oye, Padre bondadoso, / que en unión de tu Hijo Jesucristo,

y el Espíritu Santo, vida nuestra, / reinas y reinarás en todo siglo. Amén.



SALMODIA


ANT. 1:



Salmo 112


1 ¡Aleluya!

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

2 Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre:

3 de la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

4 El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre el cielo.

5 ¿Quién como el Señor Dios nuestro

que se eleva en su trono,

6 y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

7 Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

8 para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo;

9 a la estéril le da un puesto en la casa

como madre feliz de hijos. ¡Aleluya!


Se repite la antífona


ANT. 2:




Salmo 113


1 Cuando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob, de un pueblo balbuciente,

2 Judá fue su santuario,

Israel fue su dominio.

3 El mar, al verlos, huyó,

el Jordán se echó atrás;

4 los montes saltaron como carneros,

las colinas, como corderos.

5 –¿Qué te pasa, mar, que huyes,

y a ti, Jordán, que te echas atrás?

6 ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

colinas, que saltáis como corderos?

7 En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob:

8 que transforma las peñas en estanques,

el pedernal en manantiales de agua.


Se repite la antífona



ANT. 3:



Salmo 113 B


9 (1) No a nosotros, Señor; no a nosotros, /

sino a tu nombre da la gloria:

por tu bondad, por tu lealtad.

10 (2)¿Por qué han de decir las naciones:

“Dónde está su Dios”?

11 (3) Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.

12 (4) Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechura de manos humanas:

13 (5) tienen boca y no hablan,

tienen ojos y no ven,

14 (6) tienen orejas y no oyen,

tienen nariz y no huelen,

15 (7) tienen manos y no tocan, /

tienen pies y no andan,

no tiene voz su garganta.

16 (8) Que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

17 (9) Israel confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo;

18 (10) la casa de Aarón confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo;

19 (11) los fieles del Señor confían en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

20 (12) Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, /

bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón;

21 (13) bendiga a los fieles del Señor,

pequeños y grandes.

22 (14) Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos;

23 (15) benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

24 (16) El cielo pertenece al Señor,

la tierra se la ha dado a los hombres.

25 (17) Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

26 (18) Nosotros sí, bendeciremos al Señor,

ahora y por siempre. ¡Aleluya!


Se repite la antífona



ANT. 4:




Salmo 114


1 Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante;

2 porque inclina su oído hacia mí,

el día que lo invoco.

3 Me envolvían redes de muerte, /

me alcanzaron los lazos del Abismo,

caí en tristeza y angustia.

4 Invoqué el nombre del Señor:

“Señor, salva mi vida”.

5 El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

6 el Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas me salvó.

7 Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo:

8 arrancó mi alma de la muerte, /

mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

9 Caminaré en presencia del Señor,

en el país de la vida.


Salmo 115


1 (10) Tenía fe, aun cuando dije:

“Qué desgraciado soy”.

2 (11) Yo decía en mi apuro:

“Los hombres son unos mentirosos”.

3 (12)¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

4 (13) Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre.

5 (14) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo.

6 (15) Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

7 (16) Señor, yo soy tu siervo, /

siervo tuyo, hijo de tu esclava:

rompiste mis cadenas.

8 (17) Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

9 (18) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo;

10 (19) en el atrio de la casa del Señor,

en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!


Se repite la antífona



ANT. 5:




Cántico NT 22

Ap 19,1-2.5-7

1 Aleluya.

La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios,

2 porque sus juicios son verdaderos y justos. Aleluya.

5 Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes. Aleluya.

6 Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Aleluya.

7 Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido. Aleluya.


Se repite la antífona




LECTURA BREVE I 2 Co 1,3-4

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios.



LECTURA BREVE II 2 Ts 2,13-14

Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os escogió como primicias para salvaros, consagrándoos con el Espíritu y dándoos fe en la verdad. Por eso os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.



LECTURA BREVE III 1 P 1,3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.



LECTURA BREVE IV Hb 12,22-24

Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.



RESPONSORIO BREVE I




O bien:





RESPONSORIO BREVE II




O bien:





ANT. MAGNIFICAT Se toma del domingo correspondiente del tiempo ordinario


Cántico NT 1: Magnificat

Lc 1,46-55

46 Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47 se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48 porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

49 porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, /

50 y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

51 Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52 derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53 a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54 Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

55 –como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Se repite la antífona



SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO


ORACIÓN CONCLUSIVA Se toma del domingo correspondiente del tiempo ordinario


VERSÍCULO FINAL




O bien: